He comenzado a disfrutar mucho mi tiempo a solas. Y me doy cuenta que la fantasía de estar con alguien siempre ha sido mi escape porque nunca se me presentó otra alternativa. Hasta hace algunos años. Ayer, por ejemplo, fue riquísimo estar leyendo, mientras degustaba un té de jazmín a solas, y sintiendo la calidez del atardecer. Creo que estar en este espacio solitario y observador me ha permitido darme cuenta de ese papel tan curado y actuado que juegan la mayoría de las mujeres hetero para agradar y conquistar a un hombre en las citas. Justo frente a mi, se desarrollaba una primera cita, ella, bellísima, arreglada con un outfit de Diosa, tacones, una falda, y maquillaje impecables, es decir, perrísima nuestra amiga, (a veces creo que solo entre nosotras y los gays jaja podemos valorar ese esfuerzo). Pero el sujeto en cuestión, ese hombre que nos dicen que necesitamos, esa cita que nos obliga la sociedad y la tías a tener para encontrar por fin un “esposo”, para no estar incompletas, é...